miércoles, 15 de enero de 2014

AVANZAR CON DECISIÓN

Un pájaro pequeño es capaz de volar en la tempestad, no luchando contra el viento sino dejándose llevar. No damos en la vida pasos adelante para ir chocando con el mundo, sino para relacionarnos, ensanchar nuestra visión, nuestra intuición, sensibilidad y confianza en los demás, y compartir nuestra experiencia.

A nivel espiritual dar un paso es darlo para cambiar, con desprendimiento, sin importar el resultado. Es anteponer el otro a uno mismo, agradecer antes de recibir, dar antes de que se nos pida.

miércoles, 8 de enero de 2014

LA ATENCIÓN QUE PERDEMOS

Inmersos en la era de la distracción permanente, con dispositivos tecnológicos que nos saturan de información y nos acribillan con mensajes cortos y simples, perdemos capacidad de atención porque la atención se encuentra asediada por los artilugios tecnológicos que continuamente nos invaden con mensajes y noticias. Podemos estar conversando con una persona y ver cómo, de repente, deja de prestarnos atención y lee lo último que le ha llegado al móvil, tal vez un WhatsApp intrascendente. Esta actitud causaba perplejidad y enojo hace unos años; hoy nos hemos resignado a verla como algo normal. La necesidad compulsiva de estar pendientes de si nos llegan mensajes ya tiene un nombre: infobesidad.
Pero la atención es una capacidad clave en todos los aspectos de nuestra vida y entrenándola podemos desarrollarla. Es lo que nos propone Daniel Goleman en su último libro “Focus “.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

DOSIS DE FELICIDAD

Nuestra vida cotidiana está repleta de oportunidades para experimentar pequeñas dosis de felicidad. Siempre las tenemos al alcance de la mano, pero a menudo se nos escurren como los delicados pétalos de las flores de cerezo. Necesitamos detener el tiempo, acaso unos segundos, para admirar toda la belleza que nos rodea y mostrar gratitud.

jueves, 19 de diciembre de 2013

LA AUSENCIA DE EMOCIÓN

Se define la apatía como una ausencia de emoción y de reacción a lo que nos rodea, un estado de presencia distante.
Es una posición en la que nos concedemos el derecho a no actuar, a no intervenir, nos damos un tiempo para decidir qué hacer. En meditación, se dice que nos esforzamos en "responder", con discernimiento, en vez de "reaccionar" de forma automática.

 Deseamos estar solos, tranquilos, replegarnos en nosotros mismos. Esa apatía no hay que rechazarla de inmediato en nombre de la necesidad de "positivizar" a todas horas, porque es la que nos obliga a escuchar a nuestra tristeza en lugar de desoírla y pasar a otra cosa. Nos impulsa a dejar de actuar y de interactuar para plantearnos las cuestiones de fondo: ¿Qué es lo que no funciona en mi vida en este momento? ¿Por qué estoy tan triste? Luego, deberemos alejarnos de la apatía para poner en práctica las respuestas a esas cuestiones -si las hemos encontrado- o para reincorporarnos a la vida -si esas respuestas son de momento inaccesibles-. Porque la apatía solo es útil y fecunda cuando es un estado pasajero y no crónico.
Es como una pausa en el curso acelerado de nuestras jornadas. Y si, en lugar de rechazarla, la habitamos con estados de ánimo positivos -curiosidad, paciencia, tranquilidad- nos ayudará a comprender y a saborear mejor nuestra existencia.
Christophe André

miércoles, 11 de diciembre de 2013

EL MENSAJE DE LAS AVES


Gozar con la presencia de los pájaros suele requerir una mezcla de calma y atención. Observarlos es una fuente de inspiración a múltiples niveles.

La vida urbana a menudo induce a perder la conexión con el mundo que nos rodea, con las estaciones o los sutiles detalles que proporciona la naturaleza: los mensajes de la vida.
Contemplar las aves nos saca del ensimismamiento, da alas a nuestro corazón y trae un soplo de aire fresco a nuestra vida. Par eso no es preciso ser ornitólogo, tampoco conocer el nombre de ese pájaro que nos conmueve con su delicada presencia o su alegre canto. Basta con ser capaces de mirar y sentir.

La sensación es conocida y hasta familiar, pero no por ello menos evocadora y fascinante: ver volar a un ave, seguirla con la mirada y observar cómo se aleja más allá del alcance de la vista, con un aleteo pausado, hasta desaparecer para siempre de la mirada y posiblemente de nuestra vida. Esta situación puede colmarnos de un sencillo bienestar. Y no es raro que quien observa las aves entre el asombro y la admiración , lo haga con un sentimiento de dicha, pero también de profunda introspección.
La aves son un símbolo de la sabiduría. Como ellas, tal vez podemos ascender a un nivel en lo que trascender lo mundano y obtener una visión inefable de nuestra existencia, por ejemplo a través del vuelo, de la relajación o la meditación.

viernes, 6 de diciembre de 2013

CASTIGO INÚTIL

El profesor mandó abrir los libros por la página, pero observó que Manuel no lo hacía.
- ¿Por qué no sacas el libro y lo abres por la página indicada?, le dice en tono severo.
-Me lo he dejado en casa, se disculpa con una mezcla de temor y educación de adolescente. El profesor se lo queda mirando un momento mientras piensa qué decir. Por fin, se pone en pie y le ordena que haga allí, en medio de la clase, delante de todos, tres flexiones. Manuel, atónito, no sabe qué hacer. Tiene los ojos de sus compañeros sobre él. Titubea un momento, está a punto de negarse y enfrentarse temerariamente a la autoridad del profesor. Pero es lunes por la mañana y no quiere complicarse la semana, así que se estira en el suelo y hace una y dos y tres flexiones. Ligeramente sofocado, más por lo inusitado de la situación que por el esfuerzo fisico, y todavía con un brillo de desconcierto en sus ojos, se sienta en su sitio. Entonces el profesor le vuelve a preguntar.

-Ahora, Manuel, ¿ya tienes el libro?. A lo que el alumno, totalmente confundido, responde:
-No, no lo tengo.
-¿No?, el profesor simula sorpresa, y concluye dirigiéndose a todos:
-Eso significa que los castigos no sirven para nada. Y comienza a impartir la clase.

El profesor quiso dar una lección a sus alumnos: castigar por castigar no tiene sentido. Pero también nos la quiso dar a nosotros: repetir acciones inútiles no sólo es inútil, sino que se puede convertir en un hábito peligroso que nos hace dar vueltas y vueltas sin llegar a ningún fin. Si lo que hacemos no comporta los resultados que esperamos, miremos si lo hacemos mal o cambiemos de estrategia.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

LA FELICIDAD IMPREVISTA

La lluvia la derraman las nubes. Si estamos en un lugar, por algún motivo hemos elegido estar ahí. Y que una persona cambie depende de ella. "Esperar es desear sin gozar, sin saber, sin poder". Se espera siempre lo que no es o no se sabe si será, algo que no depende de nosotros o que nos vemos incapaces de cambiar. Y, mientras se espera, la vida es eso que pasa. La lluvia, la tarea que uno tiene delante, el otro.Todos hemos podido comprobar alguna vez cómo se puede llegar a disfrutar de un momento sobre el que no teníamos ninguan expectativa. Tal vez no se pueda nunca dejar de esperar del todo, pero la experiencia enseña que podemos al menos intentar esperar un poco menos. Porque, cuanto menos se espera, más fácil es situarse en el presente y disfrutar de cada instante del paseo.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

LIBERTAD INTERIOR

Una de las principales causas de sufrimiento surge de nuestro apego a las personas, de la incapacidad de renunciar al deseo cuando este resulta dañino. 

Si nos liberamos de los vínculos obsesivos, seremos emocionalmente independientes. "No estar apegado no significa que queramos menos a una persona, sino que no estamos preocupados por la relación".
Estraido del último libro de Walter Rizo, (Desapegarse sin anestesia)

viernes, 15 de noviembre de 2013

SABIDURÍA UNIVERSAL

Ahora que los mercados prevalecen sobre las personas y que la Tierra peligra por las malas políticas ambientales, ¿cómo podemos ejercer de factor de cambio?

En el fondo Gandhi tuvo una idea muy profunda cuando dijo. "Sé el cambio que deseas ver en el mundo". No podremos cambiar el mundo, que es tan complejo, a través de una intervención externa, una revolución política, institucional... Es muy complicado. Hoy lo único que hará cambiar el mundo y lo mejorará es la conversión interna, porque habrá cada vez más individuos  responsables, conscientes, que desarrollen una vida interior, y poco a poco, entre todos, desarrollar una sabiduría universal que pueda llegar a provocar el giro.
Frédéric Lenoir (El alma del mundo)

miércoles, 6 de noviembre de 2013

LAS PAUSAS DE LA VIDA

Se dice que lo que da identidad a la música no es la sucesión de notas, sino las pausas que encierra. Las pausas son esas milésimas de segundo, cuando desaparecen las vibraciones de una nota, antes de que aparezca otra, en las que hay un minúsculo espacio de tiempo sin sonidos. La música toma su carácter en estos mágicos intervalos y es en estas pausas inapreciables donde se apoyan las notas y le infunden alma. Lo mismo ocurre con las pequeñas pausas de la vida.
A menudo se vive inmerso en la vorágine de una rutina diaria, siempre con prisas y corriendo, sin tiempo libre, repleta de obligaciones de las que no nos podemos abstraer. La mayoría de días están dedicados a un sinfín de actividades que nos hacen olvidarnos de nosotros mismos. En esta rutina es preciso detenerse, concederse un tiempo, acaso basten unos minutos para descubrir nuestra esencia extraviada. No necesitamos permiso de nadie para hacer una pequeña pausa o dibujar un paréntesis. Hay que saber poner distancia y prestar atención a lo que nos rodea. No es necesario hacer nada importante : contemplar el cielo, observar a través de la ventana, o escuchar las gotas de lluvia tras los cristales. Esos diminutos momentos de abstracción y de ensimismamiento son, al igual que en una pieza musical, los que dan sentido a la vida y sirven para retomar la rutina.