lunes, 28 de septiembre de 2026

SUMAR Y RESTAR

 


Tu felicidad es pura aritmética: saber qué le resta energía a la vida y qué es lo que de verdad suma puede ser una fórmula infalible.

La aritmética de la felicidad consiste en saber qué está sumando en tu vida y qué le resta energía, tiempo y valor. A esta segunda categoría pertenecen los compromisos que adquirimos por un equivocado sentido de la oblación , así como todo aquello que drenan nuestros minutos y horas – es decir, nuestra vida- sin aportarnos nada.

La vida es un cúmulo de inicios y finales, así como de bienvenidas y despedidas. ¿Qué personas , situaciones, hábitos e inercias mentales hay en tu día día que te quitan bienestar y felicidad?

No debes dudar en eliminarlas. ¿Qué nuevas personas, experiencias y actitudes serían un nuevo impulso a tu vida? Sumar estos perfiles o acciones enriquecerá tu existencia.

“Igual que en matemáticas menos por menos es más, en lo humano , cuando reduces”. Esto es así porque al restar lo innecesario se libera espacio para vivir.

Francesc Miralles

miércoles, 5 de agosto de 2026

PARA SABER VIVIR HAY QUE SABER MORIR

 Asumir que la muerte forma parte de la vida es clave para aprender a valorar plenamente cada momento.

“NUESTROS MIEDOS NO RETRASAN LA MUERTE, PERO FRENAN LA VIDA”

Elisabeth Kübler-Ross


Vivir con consciencia de la muerte nos permite valorar cada momento, actuar con sentido y soltar todo lo superfluo. La muerte no es nuestra enemiga, sino un poderoso recordatorio de que la existencia es finita y de que cada día es una oportunidad para vivir con intensidad.

Francesc Miralles

domingo, 7 de junio de 2026

TENER PRISA

 Porque vivimos en una cultura que nos empuja a decir “si” a todo. Tener la sensación de que, si no lo hacemos todo, nos estamos perdiendo algo es muy habitual hoy en día. Pero intentar hacerlo todo nos empuja a hacerlo todo mal. El mundo se ha convertido en un bufet infinito de cosas que hacer, consumir y experimentar. Decir “no” al principio genera ansiedad, pero después trae una enorme sensación de libertad. Menos cosas, pero mejor vividas, porque las disfrutas más y te aportan más calma y equilibrio. 
La prisa nos deshumaniza. Nos vuelve superficiales, automáticos, desconectados. La lentitud, en cambio, nos devuelve a lo esencial: a nosotros mismos, a los demás, al momento presente. Desacelerar no es perder el tiempo. Es recuperarlo. 
Carl Honoré