Un pícaro y un tonto están en el cine.“Te apuesto diez euros a que el vaquero que monta el caballo blanco se va a caer”, dice el pícaro.
-De acuerdo- acepta el tonto
Cinco minutos más tarde, el vaquero se cae.
-¡Muy bien!-concede el tonto-¡Ganaste diez euros!
-Ya había visto la película-le confiesa el pícaro.
-Yo también, pero nunca me habría imaginado que el vaquero fuese a caerse esta vez también- le responde el tonto
Alejandro Jodorowsky "Cabaret místico"
Muy graciosa la esperanza del tonto queriendo mirar la misma película pero creyendo que -de repetirse- tendría un final diferente. Muy graciosa la esperanza, y muy tonto, el tonto… Aunque ya no da risa, cuando tomamos conciencia de que muchas veces nos comportamos como el tonto del chiste. Muchas veces, repetimos las mismas acciones, las mismas situaciones una y otra vez sin cansarnos de esperar resultados diferentes. Somos como el tonto del chiste, volvemos a ver la misma película, pero esta vez esperando que el final de la escena sea otro. No nos damos cuenta – o no queremos darnos cuenta- que la situación finalmente acabará como siempre lo hace. Y, desde ese no darnos cuenta, seguimos insistiendo en nuestras acciones, seguimos insistiendo en esperar un final diferente.






