Creo que la felicidad tiene que ver con el reposo. Tendremos que recuperar quizá el placer de la lentitud, de la dulce ociosidad de los paseantes de antaño, de los que, como reza el proverbio checo, "contemplan las ventanas de Dios". Hemos convertido la ociosidad en desocupación, y ésta nos frustra. En nuestros días, el desocupado se siente frustrado y se aburre, y constantemente busca aquello que le falta; vuelve, entonces, a estar ocupado en una búsqueda sin fin. En cambio, "los que contemplan las ventanas de Dios"-como dice el escritor de Brno- no se aburren; son felices.
Suele ocurrir que nos damos cuenta de que somos felices cuando nos detenemos -no en sentido físico, sino espiritual-, cuando observamos estas ventanas miramos dentro y vemos luz. Por desgracia, muchas personas viven a oscuras y buscan la luz fuera, sin percatarse de que para observar fuera, deben iluminarse por dentro.
Nos pasamos por la vida sin mirar, y cuando miramos, lo hacemos siempre hacia el mismo sitio. Centramos nuestra atención en las mismas cosas. Siempre metidos en nuestra rutina cotidiana. Y mientras tanto nos perdemos todo lo demas... Hay veces que los árboles no te dejan ver el bosque, pero si lo encuentras, solo tienes que elegir cuál camino escoger, su nombre, DESTINO.
martes, 18 de diciembre de 2012
jueves, 13 de diciembre de 2012
EL HOMBRE QUE SE ENCONTRÓ A SÍ MISMO
“Quiso
encontrarse a sí mismo en sus amigos, y los amigos le dieron de
lado. Quiso encontrarse a sí mismo en su mujer, y su mujer lo
abandonó. Quiso encontrarse a sí mismo en su hijo, y su hijo se fue
de casa. Por fin, se miró dentro y se encontró a sí mismo, pero le
faltaban el hijo, la mujer y los amigos”.
Nos
obsesionamos por ser nosotros mismos, por ser independientes, porque
quizá nos han vendido la falsa idea de que para ser feliz hay que
ser autónomo, hay que ser uno mismo, hay que evitar depender de los
otros. Sin embargo no es así. El ser humano es dependiente lo quiera
o no, desde que nace hasta que muere necesita el cuidado y el apoyo
de los demás.
Quien
contempla su vida como un barco en alta mar que tiene que eliminar
peso (el peso de su dependencia) para no naufragar, seguramente
acabará ligero de equipaje, eso sí, pero solo, tristemente solo. Le
ocurrirá como al hombre que quiso encontrarse a sí mismo: al final
lo consiguió, pero cuando se miró adentro no se vio a sí mismo,
porque no se es uno mismo sin los demás.
sábado, 8 de diciembre de 2012
LA PASIÓN DESBORDADA
"Le
declaró su amor en aquel bosque. Una excursión les había llevado a
un paraje idílico, donde todo era más puro. Justo bajo aquel abeto
majestuoso la besó por primera vez. El árbol centenario se
convirtió, sin querer, en el testigo del nacimiento de un nuevo amor
y cedió gustoso el tronco para que allí quedaran grabados sus
nombres para siempre. Pasaron los meses y la pasión creció, por lo
menos para él. Pero a finales de verano ella le confesó que ya no
le quería. Aquel golpe fue demasiado fuerte. Al cabo de unas semanas
lo detuvieron con pruebas contundentes. Nunca explicó a la policía
por qué incendió el bosque. ¿desequilibrio afectivo, rasgos
esquizoides, depresión, algún síndrome antisocial? Ellos no lo
podían entender."
Había sido la pasión, que todaviía no se había transmutado en amor, la que le hizo incendiar el bosque y lo convirtió en un hombre profundamente infeliz. La pasión desbordada puede acabar en una existencia desdichada. Es un fuego que quema pero no calienta, que arrasa en un momento y, lo peor de todo, que no deja que la chispa vuelva a prender en el mismo sitio, porque las cenizas ya no pueden arder. Podríamos decir que el que pone su felicidad en manos de la pasión desbordada va quemando bosques y cada vez le queda menos espacio, menos posibilidades de ser feliz.
martes, 4 de diciembre de 2012
CONECTAR CON TU SER INTERIOR

"Permanecer en silencio crea un espacio para que emerjan las capas profundas de la persona" Y es que solemos refugiarnos en el ruido para evitar sentir la frustracción.
CONTEMPLA LA BELLEZA
Siéntate ante un paisaje hermoso, relaja la mirada en el horizonte y conecta con tu respiración. Contemplar en silencio la belleza te acerca también a tu belleza interior y ayuda a aflorar aspectos que desconoces de ti.
ESCUCHA CON EL CORAZÓN.
Cuando alguien te haga una confidencia, muéstrate dispuesto, sin prisas ni juicio. Deja que sea tu corazón quien escuche.Las emociones que se te despierten te darán pistas sobre aspectos de tu yo que puede que desconozcas.
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