viernes, 17 de abril de 2015

CONTROL, CELOS Y WASAPS

Tecleamos unas palabras en la pantalla de nuestro móvil y, en unos segundos, una persona las puede leer aunque esté muy lejos. Pero esta facilidad para comunicarnos trae consigo un peligro, el de querer respuestas inmediatas, y si no nos llegan, imaginar los más oscuros motivos.
Hay que saber que nuestra pareja no tiene por qué contestarnos de inmediato. Quizá tiene otras prioridades en aquel momento y eso no significa que nosotros pasemos a ser secundarios ni mucho menos que ya no nos quiera. Quizá sería recomendable ver estos mensajes como antes veíamos los SMS (que ahora nos parecen prehistóricos. Un mensaje que el otro respondía cuando podía. No tenía por qué contestar al instante y tampoco se terminaba el mundo si no lo hacia. Lo mismo que pasaba con las cartas en un pasado que también parece remoto: no ocurría nada si tardaba uno días o incluso semanas en llegar a casa. !Qué tiempos aquellos¡ La diferencia es que con WhatsApp puede aparecer”la carta” en cualquier momento inesperado, con lo cual nos pasamos el día consultando ansiosamente el teléfono, a ver si por fin llega la felicidad.
Gaspar Hernández

lunes, 6 de abril de 2015

LA CAPACIDAD DE FLUIR

Estar disponible y vivo significa fluir con lo que viene. Esto nos lleva a tener otra percepción del tiempo, a olvidarnos del yo y a experimentar una felicidad mucho más profunda que la simple obtención del placer-como por ejemplo el que brindan la comida o el sexo.
Para que podamos fluir es necesario que haya un equilibrio entre nuestras habilidades y los desafíos a que nos enfrentamos. Es decir, ni tareas demasiado fáciles, que llevan a aburrimiento, ni tareas demasiado complicadas, que provocan estrés.
Si concentramos nuestra energía y atención en planes y objetivos que elegimos y sentimos que vale la pena realizar, llegaremos a disfrutar mucho más de cada momento con lo que hacemos. Se trata, por tanto, de entrenarse a fluir no solo en lo que nos gusta sino también en lo cotidiano y rutinario. “No solo tienes que soportar lo que es necesario, sino que lo has de amar”, manifestó Friedrich Nietzsche.
Cristina Martínez Gómez (psicóloga)

domingo, 22 de marzo de 2015

COMO ACEPTAR LA INCERTIDUMBRE

Y es que al no luchar contra la incertidumbre se pueden percibir mejor sus tesoros escondidos, como la libertad para experimentar y crear algo nuevo. La seguridad proporciona ciertamente comodidad, pero no lleva tanto aprendizaje, puede adolecer de intensidad y generar aburrimiento. En contraste, la incertidumbre puede suministrar un suelo muy fértil donde el alma crezca y evolucione.
A veces la vida plantea retos que traen lecciones ocultas que se saborean mucho después. Ayuda preguntase: ¿Qué puede aprender de este momento? ¿Qué he ganado que no sé apreciar? ¿Qué se está abriendo ante mí que todavía no sé ver?
Por la vulnerabilidad que despierta, invita a una nueva forma de conexión con uno mismo y con la vida. Una conexión más auténtica y en consonancia con lo que se es, más allá de etiquetas y apariencias,que invita a la humildad. Desde este nuevo lugar, las relaciones con los demás se transforman. Se descubren nuevos recursos dentro de uno mismo. La infelicidad no es imprescindible,pero puede propiciar un renacimiento. El caos es una buena nueva si se aprende a contemplarlo con menos miedo y más curiosidad. La curiosidad del héroe que se aventura en mares desconocidos para descubrir nuevas tierras dentro y fuera de sí mismo.
Silva Díez

lunes, 9 de marzo de 2015

EL VALOR DE SER UNO MISMO

Carl G. Jung dijo en una ocasión que nos pasamos la primera parte de la vida intentando agradar a los demás y la segunda intentando agradarnos a nosotros mismos. La afirmación de ese psiquiatra y psicólogo suizo encierra mucha fuerza puesto que pocas cosas causan tanto sufrimiento como desear ser aquello que no somos. Algunas personas sienten rabia al darse cuenta de cómo generan su propio malestar con algo tan sencillo como no estar bien en su propia piel. Querer a toda costa ser como otra persona para sentirse querido tal vez sea la más terrible de las soluciones.
En esta época de teléfonos móviles se dice que existen dos tipos de personas: iPhone y las personas Samsung. Nada es más doloroso que siendo un iPhone, querer ser un Samsung o al revés. El quid de la cuestión radica en ser capaces de vivir nuestra propia vida más allá de las modas o las convenciones. Se trata de un gran reto. Ser uno mismo para disfrutar de la vida es cuestión que requiere valor, porque el héroe es el que descubre su mundo y se entrega a él con corazón.
Victor Amat (psicólogo)

jueves, 26 de febrero de 2015

AGRADECIMIENTO POR LA VIDA

Eckhart Tolle sufrió una depresión que le obligó a trabajarse interiormente y se dio cuenta de la importancia de tomar conciencia de cada momento para no perderse en pensamientos que desvían de la realidad y que provocan sufrimiento. Lo mismo postula Jon Kabat-Zinn, quien ha desarrollado técnicas de mindfulness o atención plena para superar el estrés o abordar con serenidad las situaciones difíciles de la vida. Se trata, en definitiva, de entrenar la mente para que aprenda a estar presente, porque es así como se descubre que en cada vivencia se oculta el misterio de la vida en toda su grandeza, y hasta en lo más aparentemente insignificante se encuentra sentido y un motivo para sentirse agradecido.
Mercedes de la Rosa (profesora de yoga)

domingo, 15 de febrero de 2015

SIMPLICIDAD VOLUNTARIA

Acumular objetos que no necesitamos o mantener relaciones que no nos llenan solo conduce a una cosa: el vacío existencial.
Vivimos en una sociedad consumista dominada por el materialismo y el supuesto progreso tecnológico que concede excesiva importancia a lo exterior, a la apariencia , frente a lo interior, lo profundo. Nos preocupa más tener que ser. Y ese olvido de las raíces, de nuestra conexión sagrada con lo que nos rodea, ha creado un vacío que tratamos de llenar con una multitud de objetos en su mayor parte inútiles que nos mantienen alejados de nuestra verdadera esencia humana.
Por eso se trata de reflexionar con calma y sin ataduras sobre lo que queremos y no queremos: revisar motivaciones, lazos emocionales con las personas, con los objetos y con los rituales diarios; comprobar si son impuestos por la costumbre, por el qué dirán, por automatismos... o si realmente los saboreamos, si son rituales que nos hacen crecer interiormente, relaciones verdaderas con nuestro entorno.
Una vez hemos identificado esas prioridades, la pregunta es: ¿Qué aspectos de nuestras vidas están conectados con esa lista? Es muy probable que muy pocas o ninguna de las actividades que hacemos a diario, y a las que dedicamos grandes dosis de tiempo y esfuerzo, estén relacionadas con aquello que realmente nos interesa, nos mueve o nos emociona.
Hace falta determinación y un poco de organización pero también ir con cuidado para no quedar atrapados en una rigidez que nos esclavice más de lo que ya estábamos.
Jesús García Blanca.

sábado, 7 de febrero de 2015

DOMAR AL TIGRE INTERIOR

Todos llevamos dentro un tigre. Lo podemos denominar rabia, ira, enfado... Es un tigre que salta cuando menos lo esperamos. A menudo lo hace saltar otro tigre, con lo cual en estas líneas tenemos que hablar de lo que nos da rabia y de la rabia de los otros, porque las dos suelen estar interceptadas.
No se trata de buscar culpables, porque entonces la ira crece como un fuego al que echamos leña.
Se trata de reconocerla, ya que en ese instante empieza a calmarse. Tomamos conciencia de que es una emoción transitoria, como todas, como todo; y desde nuestro centro, actuamos. No desde la superficie. No entrando en el juego de lo que nos ha dicho o hecho el otro. Nos han lanzado una pelota y nosotros podemos agarrarla o no.
Gaspar Hernández

lunes, 26 de enero de 2015

UN CAMINO PERSONAL

Cuando un periodista le preguntó al Dalái Lama qué le sorprende más, él respondió: “El hombre. Porque vive como si no fuera a morir y muere como si no hubiera vivido”.
Podemos vivir sin darnos cuenta de lo importante o lo esencial, acaso culpabilizando a la sociedad, los grupos de poder, la educación, la tecnología, Internet... y llegar a la vejez enfadados, doloridos, rígidos, frustrados, quejosos.
Eso coexiste con la tendencia a buscar el sentido de la vida, el crecimiento personal o la espiritualidad mediante todo tipo de experiencias. Vivimos en una explosión de ideas, conocimientos e informaciones, a menudo polarizados entre el malestar y la satisfacción. Cada persona debe discernir el camino más auténtico para ella.
WEN-HSIU HU WEN

miércoles, 14 de enero de 2015

SER UNO MISMO

Es cierto que la vida no solo la vivimos, también la pensamos. Con frecuencia escuchamos a personas de 70 o de 80 años decir que, a pesar de que saben qué edad tienen, por dentro siguen sintiéndose como aquellos jóvenes veinteañeros que fueron. La vida no solo la vivimos, también la pensamos. Y para darle un sentido importante, es necesario ser conscientes del tramo de vida que transitamos, darnos cuenta de que en cada tramo las energías cambian como también los proyectos, los deseos, los objetivos, los valores. Hay un momento para “comernos” la vida y otro para ir más ligero. Lo importante es caminar cada tramo siendo honesto. Y sabiendo quién eres, apartando la cobardía que te impide darle a la vida lo que tienes para darle. A veces es una cuestión de aceptar los propios límites. Y eso suele costar mucho de asumir.
Jorge Garriga (terapeuta)

sábado, 3 de enero de 2015

CELEBRAR LA VIDA

Cada día es igual y distinto a los demás. Dura las mismas horas, pero lo que en él sucede es irrepetible y valioso. Hay días especiales -regalos del destino o consecuencia de nuestro esfuerzo- que brillan con luz propia: a veces algo tan extraordinario como el nacimiento de un hijo, o simplemente un instante feliz en el lugar más insospechado.
Pero junto a lo imprevisto, hay días especiales marcados en el calendario que, generalmente en modo colectivo, nos invitan a tener determinada actitud. Son las fiestas.
Todas las culturas, desde la más remota antigüedad, tienen sus días festivos. En primer lugar están las celebraciones de carácter sagrado, de las que derivan la mayoría de las fiestas tradicionales. De la misma manera que un templo supone delimitar un espacio que tendrá un significado especial, la fiesta supone un palacio construido en el tiempo.
Otra de las características de la fiesta es que no se trabaja. El trabajo, necesario para muchos fines, ha sido visto por el ser humano como una especia de castigo. De manera que lo importante entonces es recuperar el valor del juego, de lo lúdico en el sentido de no tener otra finalidad que el hecho mismo de producirse. Volver, de alguna manera, a la espontaneidad del niño.
Se trata, en definitiva, de celebrar en el interior de cada uno, y en el grupo del que se forma parte, los aspectos más importantes de la vida, como son la alegría, el amor o la esperanza.
Daniel Bonet