lunes, 30 de mayo de 2016

VAGÓN DE LA MEDITACIÓN

Alguien especial un día le contó que meditar era “escuchar tu corazón, buscar en tu interior”. Desde entonces, a ella oír hablar de meditación la embelesa. Intenta ser consciente del presente, observa con atención el mundo que la rodea, es su modo de caminar, de aceptar mejorar. La invita a la transformación, le regala sanación, y percibe el mundo como un lugar mejor. Se vuelve necesaria como el aire que respira y apasionante como el tacto necesario del amante.
Es como una espera a tras la barrera. Ves pasar el tren de alta velocidad, como la vida misma, sin tiempo de parar. Debes decidir el ritmo de la vida en el vagón que se te asigna o el tiempo de espera en la barrera que te aprieta. La velocidad te lastima pero la lentitud de la meditación te acaricia. Delante de la vía, el cuerpo te señala cuándo parar y, ante la vida,  la mente te indica cuándo meditar.
Ante tales vivencias, ante tales consejos, ella se detuvo, reflexionó, dejó pasar el tren expreso y decidió emprender un trayecto más lento, tan viejo como el tiempo, tan certero como que amanece en breves momentos, y comprendió que al meditar solo se es, el silencio se logra entender y se busca sin querer como compañero del nuevo tren.
Subes a a un vagón de destino incierto, pero de señales reales y un tanto espirituales. Te ayuda a mantener el equilibrio en cada movimiento, a aminorar la marcha del pensamiento. Las vistas que observas desde las ventanas se vuelven tan sencillas como magnificas. Puede llenar una vida de muchas otras perspectivas, de ángulos más amplios, el horizonte se ensancha.
“No hay manuales, solo respuestas individuales”, le dijo aquel viejo maestro. “Medita y alimenta tu alma, sosiégate y conseguirás la calma necesaria para acompañarla, silencia palabras, pronuncia miradas y si al meditar encuentras tu camino, el mundo será como una función principal, una premiére a estrenar, un sentido a crear y un gran papel que interpretar.
Elena Martínez

domingo, 24 de abril de 2016

Teoría paradójica del cambio

“El cambio se produce cuando la persona se convierte en lo que es, y no cuando trata de convertirse en lo que no es”, escribió el psiquiatra Arnold Beisser en lo que se conoce como su “Teoría paradójica del cambio”. La paradoja consiste en que cuanto más trata uno de ser lo que no es -el impulsivo quiere ser reflexivo, el tímido desea convertirse en extrovertido, el iracundo lucha por transformarse en una persona tranquila-, más permanece igual. Es al abandonar la lucha por ser otra cosa cuando, justamente, y paradojicamente, se produce el cambio: el impulsivo va pensando un poco más antes de actuar, el introvertido se va abriendo paulatinamente en su relaciones y el iracundo va mostrándose con más tranquilidad cuando algo le perturba. Solo la empatía y el respeto por nosotros mismos nos permiten ir dando alcance progresivamente a nuestros objetivos de cambio.
Sergio Huguet (Psicólogo y psicoterapeuta gestáltico)

sábado, 2 de abril de 2016

LA IMAGINACION MISMA

Hay quienes ven la naturaleza como algo ridículo y deforme y aun hay otros que ni siquiera la ven. Pero a los ojos del hombre con imaginación, la naturaleza es la imaginación misma. Pongamos un ejemplo de uno de los seres más prodigiosos de la naturaleza, el árbol: “El árbol que hace llorar de gozo a algunos no es, a los ojos de otros, más que un objeto verde que se interpone en su camino”.
Al andar por las calles, unos se fijan en los escaparates y otros admiran los automóviles.
Pocos contemplan los árboles. Y sin embargo ¿no son un prodigio mucho mayor que cualquier invención humana? Un árbol produce oxígeno, absorbe dióxido de carbono, fija nitrógeno, destila agua, aprovecha la energía solar de un modo mucho más eficiente que nuestras placas fotovoltaicas, genera azúcares complejos, crea un microclima, se convierte él solo en una escultura policroma y cambiante, produce madera, nos da color mientra vive y nos da calor cuando se trasforma en leña, cambia de tonalidad con las estaciones y se reproduce solo... ¿No tiene inteligencia? Ninguna tecnología humana se acerca de lejos a semejante suma de maravillas.
Jordi Pigem (Dr. en filosofía)

domingo, 31 de enero de 2016

LA FILOSOFÍA TE AYUDA A VIVIR MEJOR

En una época en la que se mide el valor de las cosas por su utilidad inmediata, la filosofía puede parecer un ejercicio para excéntricos. ¡Todo lo contrario! Conocer las reflexiones de los grandes pensadores es adentrarnos en una aventura estimulante que nos permite crear nuestra propia visión del mundo y, por lo tanto, ser más libres, menos manipulabres. Kant, Descartes y Epicuro están a tu servicio.
La filosofía nunca podrá reducirse a un manual de instrucciones para vivir mejor, pero te proporciona valiosas herramientas para configurar un visión del mundo autónoma y creativa, lo cual significa vivir mejor, con más libertad y criterio, sorteando las trampas de la manipulación y la autocomplacencia. Kant decía que el ser humano es un fin en sí mismo, nunca un medio. Cada individuo es irrepetible. En su interior, hay un universo que se despliega mediante la sensibilidad, el lenguaje, la razón, la imaginación. La filosofía es ante todo una pregunta que nos ayuda a construir nuestro propio universo.
Rafael Narbona

lunes, 11 de enero de 2016

PERSIGUE TUS OBJETIVOS

En 1932,abrumado por los pesares y la desesperación de sus pacientes, el psiquiatra W. Beran Wolfe resumió su filosofía con estas palabras: “Si observas a un hombre realmente feliz, lo encontrarás construyendo una barca, componiendo una sinfonía, criando a su hijo, cultivando dalias dobles en su jardín o buscando huevos de dinosaurio en el desierto de Gobi”. Tenía razón. Las personas que se esfuerzan por conseguir algo que para ellas es importante son mucho más felices que las que no tienen sueños. Si encuentras una persona feliz, encontrarás un proyecto.
Algunas personas se dedican a objetivos relacionados con trabajo, mientras que otras se aplican a dar más sentido a su vida familiar, social o espiritual. En realidad, el proceso de trabajar en pos de un objetivo es más importante para el bienestar que su consecución.

domingo, 20 de diciembre de 2015

EL SENTIDO DE LAS PEQUÑAS MARAVILLAS

Descubrir la magia del día a día depende más de nuestra forma de ver las cosas que de lo que sucede a nuestro alrededor. Cada instante encierra un tesoro. A veces tenemos la sensación de que ocurren pocas cosas extraordinarias. Nos fijamos en los grandes acontecimientos -una boda, un largo viaje, el nacimiento de un hijo- y no apreciamos los regalos que, momento a momento, nos ofrece cada jornada. En una de las escenas más recordadas de Alicia en el país de las maravillas, el Sombrerero Loco celebra el “día del no cumpleaños”. Es decir; cada fecha del calendario merece una fiesta. Si tomamos conciencia de ello, estaremos en disposición de celebrar lo cotidiano. Cabalgando a lomos de lo urgente, a menudo nos pasan inadvertidas las pequeñas maravillas que dan sentido a nuestros días. Como reza un proverbio oriental: “Estás aquí de paso, detente a mirar las flores”.
"Francesc Miralles"

domingo, 22 de noviembre de 2015

CONECTA CON LO QUE DESEAS

Túmbate en un lugar tranquilo. Cierra los ojos e imagina que vas avanzando hacia el futuro y cada vez tienes más años, hasta que llegas al día de tu muerte. Imagina que sabes que vas a morir y puedes hacer un evaluación general de tu vida. Observa qué es lo más importante para ti, qué cosas estás contento de haber vivido y qué cosas dan sentido a tu vida en ese momento. Abre los ojos y pon todo esto por escrito. Este ejercicio te ayudará a aislar que´es
lo que da sentido a tu vida según tus valores.
(Rafael Narbona)

lunes, 2 de noviembre de 2015

INTENTAR FLUIR MAS

¿Alguna vez has estado tan absorto en lo que estabas haciendo que has perdido por completo la noción del tiempo? Puede que ni te dieras cuenta de si tenías hambre, te hacía daño la espalda o tenías ganas de ir al lavabo...No importaba nada más. Si alguna vez te has sentido así, has experimentado un estado llamado “flujo”.
Este término, define un estado de ensimismamiento y de concentración intensos en el momento presente. En realidad, podemos fluir en casi todo lo que hacemos, por monótono o aburrido que parezca: esperar el autobús, cambiar un pañal, trabajar en una línea de montaje... Fluir hace que nos enfrasquemos en la vida (en lugar de dejarnos alienar por ella), que disfrutemos con las actividades (en lugar de encontrarlas aburridas), que tengamos la sensación de control en lugar de sentirnos impotentes), y nos hace sentir con un yo fuerte (en lugar de sentirnos indignos). Todos estos factores llenan la vida de significado y le aportan riqueza, intensidad... y felicidad.
¿Como se consigue? El secreto está en la atención. Para fluir, tienes que dirigir toda tu atención a la tarea que tienes entre manos. Si el desafío es escaso, la atención se dispersa. Si el desafío es excesivo y te pones tenso, tu atención se dirige hacia ti y tus limitaciones y tomas conciencia de ti mismo.

domingo, 11 de octubre de 2015

LA LENTITUD COMO ALIADA

La prisa hace como si lo que tenemos entre manos fuera algo sin valor que conviene quitarse de encima. Es como intentar mejorar la vida huyendo de ella y alimenta la idea de que nos perdemos algo.
”El tiempo no es sino la corriente en la que estoy pescando”, escribió Henry David Thoreau. Las prisas impiden disfrutar los instantes de eternidad que podemos crear a lo largo del día.

jueves, 17 de septiembre de 2015

SENTIMIENTOS COMO OLAS

Según la teoría budista, los sentimientos son en parte reacciones del cuerpo a lo que perciben los sentidos. De la misma manera que el nacimiento y la desaparición de células fluye como un río en el cuerpo. Los sentimientos también se mueve, pasan y juegan con los sentidos.
El cuerpo percibe y siente constantemente, pero dado que el cuerpo no es la última realidad, tampoco lo son las emociones. Cuerpo y emociones fluyen acompasados dentro de la consciencia y por tanto, existe la posibilidad de ver cada sentimiento como una entidad, observar su paso como el de una ballena en el océano y su relación con los sentidos como el de un pez con su comida. No es inevitable dejarse llevar por los sentimientos, porque estos no son más que olas, movimientos en el río de la vida. Por el contrario, se puede observar la energía que contienen las emociones que pasan por el cuerpo sin dejarse arrastrar por ella.
Para ello es útil repetirse regularmente, que los sentimientos son como las olas, su influencia sube, baja y pasa, para dar lugar a otro sentimiento. No somos lo que sentimos.
Or Haleluya (profesora de yoga)