domingo, 31 de octubre de 2021

CANTAR ES ENCANTAR

Como si fuera por arte de magia, o por encantamiento, cada vez que cantamos ponemos en marcha una sinfonía de beneficios que, sobre todo, provoca que nos sintamos mejor con nosotros, con los demás y con el mundo. Cantar, por el simple hecho de hacerlo, encantará positivamente nuestra existencia.

Un antiguo proverbio chino nos revela que un pájaro no canta porque tenga una respuesta, sino porque tiene una canción. Es decir, no hay un propósito concreto. Es porque sí. Lo hace como una celebración.

Y es curioso que en la etimología de cantar encontremos el significado de “celebrar”. ¿Acaso no celebramos cantando? Cuando cantamos, estamos celebrando una manera de estar en el mundo, de relacionarnos con los demás y, sobre todo, con uno mismo. Cantar nos da alas, altura y perspectiva. De no ser así, seguro que los pájaros no cantarían ni darían voz a los árboles. Pero hay más. Tan cerca están cantar y encantar que parece mentira que obviemos la magia que hay dentro de cada canción que entonamos. Una magia que desde hace ya algún tiempo la ciencia (la única magia que somos capaces de creer) dice que, efectivamente, esta actividad produce un torrente de beneficios en nuestro organismo muy superiores a la calidad o no de nuestra voz.

GABRIEL GARCÍA DE ORO