domingo, 7 de junio de 2026

TENER PRISA

 Porque vivimos en una cultura que nos empuja a decir “si” a todo. Tener la sensación de que, si no lo hacemos todo, nos estamos perdiendo algo es muy habitual hoy en día. Pero intentar hacerlo todo nos empuja a hacerlo todo mal. El mundo se ha convertido en un bufet infinito de cosas que hacer, consumir y experimentar. Decir “no” al principio genera ansiedad, pero después trae una enorme sensación de libertad. Menos cosas, pero mejor vividas, porque las disfrutas más y te aportan más calma y equilibrio. 
La prisa nos deshumaniza. Nos vuelve superficiales, automáticos, desconectados. La lentitud, en cambio, nos devuelve a lo esencial: a nosotros mismos, a los demás, al momento presente. Desacelerar no es perder el tiempo. Es recuperarlo. 
Carl Honoré