
El solo hecho de
poder estar aquí debería ser ya un motivo de alegría, aunque es
algo que solo acostumbramos a recordar después de los entierros.
Celebremos el regalo
de cada nuevo día, porque, como el bebé que estalla en carcajadas o
el cachorro que juega, cada instante es una oportunidad de entrenar
el músculo de la alegría, cada instante del mundo es la escuela
abierta de la alegría.
Francesc Miralles
(periodista y escritor)